27 de agosto de 2026 · revisado el 28 de agosto de 2026
La temperatura ideal de la casa en invierno, por estancia
En casi todas las casas hay una guerra del termostato. Y en casi todas se libra sin datos. Estas son las temperaturas que recomiendan los organismos de eficiencia energética (IDAE incluido) para cada estancia — y por qué cada grado de más se nota tanto en la factura. Estas son las cifras de temperatura ideal de la casa en invierno que manejan los organismos de salud.
La cifra por estancia
- Salón y zonas de estar: 20-21 °C. Es el estándar de confort vestido con ropa normal de casa. Con 22-23 estarás en manga corta en enero… pagándolo.
- Dormitorios: 16-19 °C. Se duerme mejor fresco: el cuerpo baja su temperatura para dormir. Templado al acostarse y al levantarse, fresco durante la noche — justo lo que hace una programación bien hecha.
- Baño: 22 °C… cuando se usa. Es la estancia donde el frío más se sufre, pero solo hace falta calor en momentos concretos. Por eso su solución ideal es el toallero eléctrico programado a las horas de ducha.
- Cocina: 17-18 °C. Los fogones y el horno ya aportan; casi nunca necesita calefacción propia.
- Pasillos y recibidor: 16-17 °C o nada, si son de paso.
Lo que cuesta cada grado
La regla aceptada: cada grado adicional aumenta el consumo en torno a un 7 %. De 21 a 23 °C en el salón hay un 14 % más de factura para un confort que apenas notarás a los diez minutos. El truco de los expertos: fija 20-21, y si tienes fresco ponte una capa — tu cuerpo se aclimata en días.
Por qué la temperatura ideal de la casa en invierno no es igual para todos
Las cifras de referencia son un punto de partida, no un dogma. La temperatura ideal de la casa en invierno depende de cosas que ningún manual sabe de tu vivienda:
- Quién vive ahí: bebés y personas mayores regulan peor su temperatura y agradecen un grado más. Con la casa vacía todo el día, no hay motivo para calentarla.
- Qué haces en cada habitación: no es lo mismo estar sentado ocho horas teletrabajando que pasar por la cocina.
- La humedad: con un 60 % de humedad, 20 °C se sienten frescos; con un 45 %, cómodos. Antes de subir el termostato, mira el higrómetro.
- Las corrientes de aire: una ventana mal sellada crea una corriente que hace sentir dos grados menos aunque el termómetro marque lo correcto.
Cómo repartir la temperatura por horas
Lo que de verdad baja la factura no es la cifra, es la programación. Un reparto que funciona en un piso normal:
- Mañana (7 a 9 h): 20-21 °C solo en las zonas que se usan.
- Día con la casa vacía: 16 °C de consigna mínima. Apagar del todo obliga a un arranque largo y caro al volver.
- Tarde-noche (18 a 23 h): 20-21 °C en el salón.
- Noche: 17-18 °C en dormitorios. Se duerme mejor y se nota en el recibo.
Ese perfil es exactamente lo que resuelve la programación semanal de un emisor cerámico de un emisor con termostato digital: lo configuras una vez en octubre y no vuelves a tocarlo hasta abril.
Un termómetro barato antes que un aparato caro
Antes de cambiar nada, pon un termohigrómetro de 10 € en el salón y otro en el dormitorio, y míralos una semana. Es habitual descubrir que la casa está a 22 °C cuando creías que a 20, o que el problema no es la temperatura sino un 65 % de humedad. Con esos dos números en la mano, las decisiones se toman solas: si la temperatura es correcta y sigues teniendo frío, el trabajo está en las corrientes de aire y en la humedad, no en comprar más potencia.
Ninguna cifra funciona sin dos cosas
Primero, termostatos por estancia: la casa no es una temperatura, son varias. Segundo, potencia suficiente: un aparato corto de vatios nunca alcanza la consigna y consume sin parar (lo explicamos en cuánto consume un emisor). ¿Tu casa cumple las dos? Compruébalo en dos minutos con el presupuestador: te dice qué necesita cada habitación, gratis.
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